La nueva iniciada


Hetero, bdsm, orgía-todos contra una. Una mujer es raptada en el ascensor de su casa por un vecino y cuatro amigos que harán con ella todo tipo de diabluras hasta que voluntariamente, después de disfrutar como una loca, se une al grupo y sus orgías.

Entré en el ascensor como todos los días, era y tarde y justo cuando se cerraba la puerta apareció mi vecino y cuatro amigos, así que no tuve más remedio que subir con ellos, para colmo estaban algo borrachos. Mientras subíamos empezaron a comentar cosas al oído entre ellos, de repente alguien me empujó contra el espejo del ascensor, mi cara estaba aplastada y como podía les gritaba que me soltaran, un nuevo empujón, y uno de ellos me dijo al oído te vamos a follar uno a uno.

No era posible me iba a violar mi vecino, y justo en ese instante empecé a notar manos recorriendo todo mi cuerpo, me sujetaban pero también me estaban sobando por debajo de la falda. Cuando llegamos al piso me cogieron entre todos y me llevaron dentro, me colocaron un pañuelo en la boca para que no gritara y me llevaron a una habitación en la que me ataron las manos, me colgaron del techo y me dejaron sola. Intenté soltarme, pero era imposible no podía hacer nada para escaparme, solo podía esperar. La habitación parecía un sex shop estaba llena de toda clase de artilugios y eso no me hacía pensar nada bueno. Sigue leyendo

Travesuras con Mariana


Hetero, polvazo, sodomización, lluvia dorada, relato del dia. Un sensual baile de una mujer, dedicado a un hombre, para atraerlo y enardecerlo. Ya en el apartamento gozan de sus cuerpos a tope, por todos los sitios y con un final “dorado”.

Llevaba rato mirándola. Bailaba sola en medio de la pista de manera sensual, contorneando su cuerpo al ritmo del tecno merengue o la salsa que iban sonando.

Tenía puesto un vestido amarillo que destacaba sus formas: insinuaba sus senos y era marcado por sus pezones, su precioso y paradito trasero. También caía el vestido que dejaba cubierta su espalda con corte en v que culminaba peligrosamente por sus vértebras lumbares. Llevaba puestas unas sandalias romanas, de esas que se trenzan a lo largo de su pierna, que dejaba ver sus hermosos y cuidados dedos. Sigue leyendo

Sara protagonista


Como todos los primeros viernes de cada mes, me fui a casa de un chico muy especial. Es especial por el sentimiento de lujuria que me hace sentir hasta el punto que me tiene totalmente sometida, me ordena que haga cosas que ningún hombre me ha visto hacer o me ha hecho. Llega a ser tan humillante que me da vergüenza recordarlo. Yo soy para él una simple puta que necesita que la castiguen y él es para mi un amo cruel que me hace todo lo que quiera a cambio de sentir algún que otro orgasmo, siempre que él sea compasivo conmigo y me deje correrme.

Ese viernes, me sorprendió cuando encontré a otra mujer en su casa, me hizo pasar a una habitación y allí estaba ella. Era más delgada que yo y con el pelo rubio teñido y corto, muy diferente a mi. Eso si a simple viste tenía unos senos más grandes que los míos. Mi amo no nos presentó, se limitó a decir que las dos éramos sus esclavas, así que haríamos lo que el ordenara Sigue leyendo

El infierno – perversión fatal


Sadomaso ,todos contra una, sodomización. Aunque se sentía humillada, la sensación de estar expuesta a cualquier vejación que quisieran hacerle y el interés que despertaban sus partes más intimas a toda aquella gente le encantó.

No se como me encontré de noche en aquel lugar ni como llegué hasta allí. Nunca había estado por esa zona de la ciudad pero necesitaba experiencias nuevas y esperaba conseguirlas.

El caso es que encontré una luz de neón que indicaba con una flecha una puerta bastante siniestra con unas escaleras que bajaban hasta un lugar de apariencia tétrica. Luego supe que estaba próximo al infierno.

Encendí un pitillo, aspiré profundamente y me aventuré hacia el fondo sin pensármelo dos veces.

El lugar era oscuro, entre tinieblas y luces tenues, el ambiente bastante cargado de humo y de olores que no pude identificar. Y aunque no podía ver apenas nada si pude presentir la presencia de otras personas. Casi estaba a punto de dar media vuelta cuando una mujer madura, un poco gorda me dio la bienvenida a su local con una amplia sonrisa y me invitó a una copa en la barra.

No sé que contenía aquella copa, Sigue leyendo

Una cena protocolar


Dominación, sado, orgía. Sumisita vestida súper sexy acude junto a su novio/amo a una cena con Pilar y su profesor.

Hoy os quiero contar como fue la cena que mi novio/amo y nuestro querido profesor organizaron para que nos conociéramos, una chica se unió a nuestras practicas, no digo su nombre real por razones obvias, pero para entendernos la voy a llamar por ejemplo, Pilar, os cuento.

De alguna manera, mi novio/amo, se intereso por lo que llaman “cenas de protocolo”, yo no tenía ni idea de que era eso ni en que consistía, creo que fue el profesor quien le habló de esa experiencia, al parecer consiste en una celebración, bueno una cena, donde acuden los amos con las sumisas, ellos van correctamente vestidos, incluso de etiqueta a veces, y ellas, que no suelen conocer nada más que a su amo van como ese decida, vestidas elegantemente, semivestidas o incluso desnudas, y durante la cena, además de atender a los amos, a todos, no solo al suyo, sirven la mesa y están a disposición de todos, la verdad, no esta mal si ya conoces a los asistentes a la cena, pero siempre hay un factor sorpresa Sigue leyendo

A por ella a lo sado


Hetero, bdsm, filial-cuñados. En ausencia de su mujer por motivos de trabajo el hombre de la historia practica su tendencia sado con una cuñadita que resulta disfrutar enormemente con su papel de sumisa.

Mi inicio en el sado fue de lo más normal y fuera del tema. Siempre me había gustado ver fotos y esperaba que un día llegara mi oportunidad para probar, pero nunca me imaginé que fuera con la hermana de mi mujer, que a simple vista es muy modosita pero que le encanta ir siempre que puede de fiesta.

Un viernes llegó a casa para buscar unos zapatos de mi mujer, porque se iba de cena con unas amigas y esos zapatos le quedaban muy bien. Me pilló echándome la siesta y no se qué estaría yo soñando que me levanté con el mástil para subir bandera, pero no me desperté del todo porque venia muy deportista y nada llamativa con una camiseta holgada por fuera de un pantalón de chandal. Le indiqué que pasara y que los buscara ella misma, puesto que mi mujer estaba trabajando y tenía para tiempo.

Después de unos minutos sonó el móvil que tenia en la mesita de noche y me acerqué a la habitación a trompicones. Cristina o Cris como la llamo yo, estaba inclinada entre la cama y el armario mirando dentro dejando su culito en pompas.

-Te llaman por el móvil.- Fue lo único que dijo y siguió remenando el armario sin darse cuenta que no me dejaba pasar. Poniéndome de lado la cogí de la cintura y pasé como pude rozando todas mis partes aún en auge por su culo. Mientras pasaba miré al espejo interior de la puerta. Vi como cerraba los ojos y ponía una mueca de satisfacción que siguió un rato después de que ya hubiera pasado.

Contesté la llamada y mientras hablaba por teléfono comencé a calentarme Sigue leyendo