Resultados al 30/06/2012


Resultados de la encuesta anterior:

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Sí que hay gusto equilibrado!! En esta oportunidad sorpendentemente, una pregunta tan sencilla nos encontramos que hay gustos para todos y todas!!!

Gracias a todos los participantes.

Te invitamos a seguir conociendonos en la próxima encuesta.

Mi jefa y sus ordenes


Esta historia que voy a relatar está basada en un hecho real. Soy enfermero, como sabéis la inmensa mayoría de mi profesión está compuesta por mujeres, y por ello la mayor parte de los mandos son asimismo mujeres. A lo largo de mis 15 años de carrera profesional he tenido diferentes jefas, me acuerdo de mis primeras supervisoras cuando era estudiante, o puedo recordar perfectamente el escote del pijama de una compañera rubia que dejaba ver, al no llevar nunca sujetador sus pechos, pequeños pero apetecibles, al agacharse para hacer las camas de las habitaciones en mis años de preparación. Sigue leyendo

Tu putita


Aquel viernes estaba preparado para disfrutar y descansar solo en casa tras una semana agotadora aprovechando que mi novia Sara (27 años) salía a cenar y de marcha con unas amigas.

Me despedí de ella hasta el día siguiente, ya que se iban a las fiestas del pueblo de una amiga, situado a unos 60 Km, y su amiga las llevaría y traería de vuelta.

Cené pizza, vi una película que a mi novia no le hacía ganas ver y me quedé dormido en el sofá. De repente, un sonido me despertó. Era el teléfono, y mi novia me estaba llamando. Le pregunté si pasaba algo. Mientras ella me explicaba que su amiga la del coche había desaparecido con un ligue y las había dejado tiradas miré el reloj del comedor y pude ver que eran las 06:00 de la madrugada. Sigue leyendo

Almuerzo delicioso


Estaba con mi nuevo compañero de trabajo por los alrededores de al apto de mi suegra donde en esta momento se encontraba mi esposa, la llame y me invito a almorzar, la dije si podía llevar a mi compañero y no hubo problema, cuando llegamos ella estaba en un jean que le marca su prominente trasero y una blusita de tirantas y un top, también tenia puesto el delantal de la cocina pues mi suegra estaba a punto de llegar del trabajo, nos saludamos y conversamos un rato en la sala, fui a lavarme las manos, cuando salí del baño no vi a mi compañero, al ir hacia la cocina lo vi tirando unos papeles a la basura, pero cuando paso al lado de mi esposa ella se agacho a sacar unos trastos para seguir cocinando y él le rozo las nalgas con su mano, yo pensé que ella iba armar un escandalo por la forma en que volteo a verlo, pero al ver que él se sonrojo de la pena y le pedía disculpas ella le dijo: “No te preocupes no ha pasado nada”, a mi me sorprendió bastante, entre a la cocina, agarrando a mi esposa por la cintura y dándole un beso en el cuello, pude ver como ella lo miro de reojo, nos sentamos en la sala a charlar y pude ver que el aún se encontraba algo apenado por lo que había pasado, pero él no se dio cuenta que yo había visto todo, mi esposa nos aviso que el almuerzo ya estaba listo cuando sonó el teléfono, era mi suegra avisando que no venia a almorzar, mi esposa se quito el delantal y nos ofreció algo de tomar, cuando ella llego con las bebidas pude ver que mi compañero se puso algo nervioso, yo no me había dado cuenta y cuando mire a mi esposa, pude ver que tenia los pezones duros y paraditos se le notaban bastante pues el top y la blusa no disimulaban nada sus senos, me excite mucho al verla aunque con un poco de rabia debo decirlo, pero cuando vi que mi compañero trataba de no mirarla, me excito mucho ver como él miraba los senos de mi esposa, en ese momento se levanto de la silla a recibir el vaso y pude ver como estaba excitado pues tenia una gran erección, se notaba en la longitud del bulto de su pantalón, el tipo tiene una verga grande, Sigue leyendo

Un culito vicioso


Desde que tengo uso de razón, me gustaban los hombres al igual que las mujeres. Pero convertirme en un homosexual o un “maricón” como decían era un pecado en mi familia, así que hice todo lo contrario, me volví un macho frente a todos.
Como macho tenía que ser mujeriego y por su puesto un putañero; no era malo despues de todo, me encantaba esa vida, aunque anhelaba cambiar de lugar con las putas a las que me tiraba. No  era raro para mí estar pensando en lo que sentiría con una polla dentro de mi culo, cuando estaba en la cama con alguna puta que me levantaba en las fiestas de la universidad. Sigue leyendo