La orgía


Gay, trío. Tres amigos pasan una especial noche de Navidad gozándose en trió.

Desde siempre mi fantasía fue hacer una orgía entre 3 o más chicos y la noche de navidad del año pasado lo concretamos entre dos amigos… les voy a contar como pasó.

Tengo 26 años y desde hacía varios meses veníamos teniendo sexo con un amigo de 19. A poco de comenzar nuestra relación ansiaba que un tercero se incorporara a nuestros juegos sexuales, pero Sebastián no quería. Él prefería limitar la experiencia a nosotros dos. Pero mi deseo era más fuerte…tanto insistí, que finalmente accedió. La persona elegida era un compañero de clases de Seba, quien hacía poco yo había conocido, tras enterarnos que también era gay. Miguel tenía 17 años y sabía de lo nuestro. Quedamos en vernos en casa después de la medianoche del 25 de diciembre sin adelantarle el motivo real del encuentro. (No nos animábamos por temor a un rechazo). Seba llegó primero y luego lo hizo Miguel. Conversamos de todo lo que habíamos pasado en navidad hasta que propuse acostarnos a dormir….. Sigue leyendo

El infierno – perversión fatal


Sadomaso ,todos contra una, sodomización. Aunque se sentía humillada, la sensación de estar expuesta a cualquier vejación que quisieran hacerle y el interés que despertaban sus partes más intimas a toda aquella gente le encantó.

No se como me encontré de noche en aquel lugar ni como llegué hasta allí. Nunca había estado por esa zona de la ciudad pero necesitaba experiencias nuevas y esperaba conseguirlas.

El caso es que encontré una luz de neón que indicaba con una flecha una puerta bastante siniestra con unas escaleras que bajaban hasta un lugar de apariencia tétrica. Luego supe que estaba próximo al infierno.

Encendí un pitillo, aspiré profundamente y me aventuré hacia el fondo sin pensármelo dos veces.

El lugar era oscuro, entre tinieblas y luces tenues, el ambiente bastante cargado de humo y de olores que no pude identificar. Y aunque no podía ver apenas nada si pude presentir la presencia de otras personas. Casi estaba a punto de dar media vuelta cuando una mujer madura, un poco gorda me dio la bienvenida a su local con una amplia sonrisa y me invitó a una copa en la barra.

No sé que contenía aquella copa, Sigue leyendo

Invitadas e invitados de la semana: DESCUBREME


Rompe-olas


Gay, todos contra uno. Un muchacho pasea por el rompeolas, quizá pensando en su novia, pero tres jóvenes soldados que le piden fuego terminarán por inflamarle en un fantástico polvo en grupo.

Me gusta salir a caminar por la costa, yo vivo en la ciudad de Arica ubicada en el extremo norte de Chile. Un día cuando regresaba de mi caminata de verano, observé a tres jóvenes que conversaban en los rompeolas.

Es emocionante caminar sobre los rompeolas, así que bajé y comencé a caminar hasta casi llegar cerca del agua. Las olas eran suaves y la marea estaba baja por lo que podía quedarme allí, no tendría problemas por las olas. Tan preocupado de las olas estaba, que no me di cuenta de los tres muchachos, hasta que escuché una voz que decía:

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Una cena protocolar


Dominación, sado, orgía. Sumisita vestida súper sexy acude junto a su novio/amo a una cena con Pilar y su profesor.

Hoy os quiero contar como fue la cena que mi novio/amo y nuestro querido profesor organizaron para que nos conociéramos, una chica se unió a nuestras practicas, no digo su nombre real por razones obvias, pero para entendernos la voy a llamar por ejemplo, Pilar, os cuento.

De alguna manera, mi novio/amo, se intereso por lo que llaman “cenas de protocolo”, yo no tenía ni idea de que era eso ni en que consistía, creo que fue el profesor quien le habló de esa experiencia, al parecer consiste en una celebración, bueno una cena, donde acuden los amos con las sumisas, ellos van correctamente vestidos, incluso de etiqueta a veces, y ellas, que no suelen conocer nada más que a su amo van como ese decida, vestidas elegantemente, semivestidas o incluso desnudas, y durante la cena, además de atender a los amos, a todos, no solo al suyo, sirven la mesa y están a disposición de todos, la verdad, no esta mal si ya conoces a los asistentes a la cena, pero siempre hay un factor sorpresa Sigue leyendo

Sexo con mi suegra (maduras)


Maduras, hetero, infidelidad. Cuando parecía que ya no la volvería a ver por haber roto la relación con su hija, apareció de nuevo más ardiente que nunca.

Andrea fue sin dudas mi primera novia seria.

Una belleza de adolescente. Refinada, esbelta, compañera y con un cuerpo de infarto que aún hoy conserva a pesar de sus maternidades.

Teníamos 17 años cuando comenzamos nuestro noviazgo y con ella conocí por primera vez el sexo en forma periódica y con pasión.

Como suele suceder con las primeras novias, aún hoy, a casi 20 años de haber terminado con ella, guardo de ella muy buenos recuerdos y la recibiría nuevamente junto a mí si ella lo quisiera.

Pero, esta historia no trata de Andrea sino de Silvina, su madre.

Silvina tenía 36 años contra mis 17. Estaba separada desde hacía casi una década cuando la conocí.

Desde su divorcio había hecho un gran esfuerzo para mantener a sus tres hijos y podría decir que su vida era bastante sufrida.

Pero eso no le había hecho mella a su cuerpo. Esbelta y alta, con piernas excepcionalmente torneadas. Pelo rubio y lacio cortado hasta los hombros, facciones de niña, senos apreciables y un culo que de solo verlo me mareaba de deseo.

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Un gran polvo en el confesionario


Unas vacaciones y un aburrimiento total pueden convertirse en una increible aventura en un confesionario. Polvo, morbo, exhibicionismo, nunca se sabe lo que te encontrarás.

Me había apuntado al Congreso de Marcas Lapidarias que se celebraba en Burgos, por cuyas calles ya llevaba vagabundeando algunos días entre cientos de turistas y autóctonos que preferían pasar sus vacaciones en su la ciudad.

El calor era sofocante, y las horas que nos esperaban dando vueltas a los edificios más vetustos de la noble y señorial capital burgalesa, estudiando sus piedras y las marcas que los canteros habían dejado en ellas , no me entusiasmaban en demasía y menos que aquel estirado jesuita de embarada voz me diese el tostón hora tras hora sobre lo signos lapidarios…

El calor hacía que las mujeres fueran lo que yo tomaba, como buen norteño, como medio desnudas y me enseñaran más de lo que yo había visto en toda mi vida en mi tierra, rubicundas nalgas europeas enseñando el perlé de las braguitas a la mínima, escotes ablondados que dejaban ver el dulce “cuenco del recuesto”, en fín que tenía el “tanganillo” a punto de explotar y lo más que había conseguido en tres semanas era que de vez en cuando la patrona de la pensión me la chupase.

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