Los Tunos


Una preciosa chica cuenta como sufrió el acoso de los tunos, amigos de su hermano pequeño.

Mi hermano quería ser un tuno, pero de los de verdad, con su capa negra, sus cintas y su mandurria, supongo que para poder impresionar a las chicas de la Universidad; pues, a pesar de ser muy inteligente, aun no tenia novia. Yo, como su hermana mayor, siempre he cuidado de él, porque le quiero con locura, pero sabia que no lo tendría nada fácil.

Pues, si les he de ser sincera, el pobre no solo no canta nada bien sino que ni tan siquiera tiene oído para la música; y, por si fuera poco, además el pobrecillo tampoco es lo que se dice guapo, ni demasiado popular, entre sus otros compañeros y compañeras de estudio.

Desde que murió mi padre, hace ya algunos años, ayudo a mi querida madre a llevar una pequeña papelería cerca de la Universidad. Por eso sé que soy bien conocida por la mayoría de los muchachos; Sigue leyendo

El papá de mi amiga!


Hetero, maduros. Una chica pasa fines de semana en el chalet de una amiga íntima. Un día en que ésta va al pueblo con su madre, nuestra protagonista es follada por el padre de su amiga.

Cuando yo tenía 17 años, en el instituto, tenía una amiga íntima que se llamaba Mari Ángeles, con la que estaba siempre y a la que le contaba todo. Éramos como uña y carne, inseparables y sin secretos. Un día tuvo que existir un secreto entre nosotras. Desde entonces nada fue igual hasta que ella se marchó.

Por aquel entonces, ella solía venir a dormir a mi casa y yo iba de vez en cuando a dormir los fines de semana a un chalet que tenían sus padres en la sierra. El padre de Mari Ángeles era piloto de una compañía aérea, y para la edad que tenía estaba muy bien conservado y aparentaba cinco o diez años menos. Él era muy simpático y muy agradable, y a mí me trataba como si fuera su otra hija. Un fin de semana de los que subí a su chalet, sucedió lo siguiente: Era Domingo ya, y yo estaba dormida en la cama. Era verano y hacía calor, así que yo me acosté con una camisetita y las bragas. Mi amiga me despertó muy temprano por que quería bajar al pueblo de compras con su madre. Yo estaba cansada por que la noche del sábado la pasamos en vela hablando de los chicos del instituto y la dije que se marchara ella con su madre, que yo seguiría durmiendo. Ella y su madre se fueron y yo me quedé en la cama. Sigue leyendo

Un gran polvo en el confesionario


Unas vacaciones y un aburrimiento total pueden convertirse en una increible aventura en un confesionario. Polvo, morbo, exhibicionismo, nunca se sabe lo que te encontrarás.

Me había apuntado al Congreso de Marcas Lapidarias que se celebraba en Burgos, por cuyas calles ya llevaba vagabundeando algunos días entre cientos de turistas y autóctonos que preferían pasar sus vacaciones en su la ciudad.

El calor era sofocante, y las horas que nos esperaban dando vueltas a los edificios más vetustos de la noble y señorial capital burgalesa, estudiando sus piedras y las marcas que los canteros habían dejado en ellas , no me entusiasmaban en demasía y menos que aquel estirado jesuita de embarada voz me diese el tostón hora tras hora sobre lo signos lapidarios…

El calor hacía que las mujeres fueran lo que yo tomaba, como buen norteño, como medio desnudas y me enseñaran más de lo que yo había visto en toda mi vida en mi tierra, rubicundas nalgas europeas enseñando el perlé de las braguitas a la mínima, escotes ablondados que dejaban ver el dulce “cuenco del recuesto”, en fín que tenía el “tanganillo” a punto de explotar y lo más que había conseguido en tres semanas era que de vez en cuando la patrona de la pensión me la chupase.

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