Gran fiesta playera


Todo ocurrió esta pasada Semana Santa. Era el cumpleaños de Paula y Bea, así que decidimos hacer una fiesta privada para celebrarlo. De entre todas las sugerencias destacó la de hacer una barbacoa el sábado, antes del domingo de ramos, en una de las calas cercanas a donde vivimos. Así pues marchamos dicho sábado en los coches con nuestras tiendas de campaña, barbacoa, comida y bebida en abundancia. En mi coche íbamos Luis y su novia Marta, Bea, mi novia Susana y yo. En otro coche iban Paula junto con Paco y su novia Laura. Y en el último coche José y Esther.

Llegamos sobre las cuatro de la tarde. Hacia un tiempo espléndido y no había ni un alma en la playa. Pensamos que podía haber o incluso llegar más tarde alguna familia o alguna pareja, pero ese día amaneció nublado y era lógico que si alguien pensaba ir a la playa fuera en todo caso a la de la ciudad y no a una playa de las afueras. Y así fue. Nadie apareció ese día. Así que teníamos una calita para nosotros solos. Todo empezaba bastante bien.

Las mujeres se dedicaban a tomar el sol haciendo top-less, cosa que me sorprendió de Susana, mi novia, no porque tomara el sol con los pechos al aire sino porque lo hiciera delante de mis amigos. Pero creo que el ver a las otras, la motivó para dar ese paso. Era una hermosa vista ver los senos de todas al aire. A algunas se le notaba un poco que no hacia siempre top-less debido a la señal de la parte de arriba. Pero eso hacía resaltar más los pezones, cosa que llamaba bastante la atención tanto mía como de los de mí mismo sexo.

Los chicos decidimos colocar las tiendas de campaña y situar bien la barbacoa. Cuando todo estuvo colocado decidimos empezar a beber unos tintos de verano acompañados con unos porros. Empezamos desde casi las seis de la tarde así que cuando eran las nueve ya estábamos bastante empuntados. Decidimos dejar los tintos y encender la barbacoa. Comimos hasta la saciedad y luego empezamos con la verdadera fiesta.

Comenzamos con los cubatas y alguna que otra raya de coca. El sol ya se estaba poniendo por el horizonte y el paisaje acompañaba junto con la música House que sonaba del equipo de música que llevamos. Bueno, si se puede llamar equipo de música a un radio casete con compact-disk y eso sí, muchas pilas.

Luego fuimos desmadrando la cosa. A los cubatas se les fueron uniendo pastillas, cocaína y porros. A cosa de las tres de la madrugada ya estábamos todos bien subidos de tono. Tanta mezcla me estaba poniendo cardiaco. Empezaba a pasar de la música y a fijarme en mi novia y en sus amigas. Notaba como mi pene se endurecía cada vez más. Recordaba esos relatos que leía en esta página de orgías y solo el imaginármelo me ponía malo.

Pero era consciente que lo que leía era fantasía y no más lejos de la realidad, me encontraba con mi novia a la que ni por asomo se me ocurriría decirle mis pensamientos, y mis amigos. El caso es que mi novia también comenzó a excitarse con tanto alcohol y drogas puesto que se me acercó y se puso a bailar delante de mí rozándome con el culo. Creo que notó enseguida la dimensión de mi pene cuando con una sonrisa se dio la vuelta y me hizo un gesto como diciendo; vaya tela.

Lo cierto es que no era yo el único, y tanto que no lo era. Luis nos llamó la atención porque estaba echando de menos a José y Esther. Tras dar un breve vistazo vimos una silueta en la orilla de la playa, que al ser una cala no estaba muy lejos. Todos decidimos ir a investigar. Bailando y riéndonos, nos fuimos acercando poco a poco hasta que se divisó con total claridad como José estaba detrás de Esther abrazado, ambos con el bañador bajado, y José penetrándola como un poseso.

La verdad es que eso me excitó bastante. Nunca había visto follar a dos personas en vivo y en directo. Creo que la excitación fue generalizada. Pero nuestra presencia no hizo que José y Esther parasen. Si no al contrario, parecía que eso les motivaba a seguir, incluso Esther se dio la vuelta y poniéndose de rodillas comenzó a darle una mamada increíble.

Esther es bastante guapa. Aunque para mi gusto muy delgada y con pocas tetas. Su pelo castaño y rizado, se apoyaba sobre son delgados hombros. José era más alto que ella. Su pelo, largo y rubio recogido con una cola. Tenía un poco de Michelin pero con el moreno apenas se le notaba. Eso sí, tenía un tranco descomunal que seguro que llamó la atención de las hembras presentes al espectáculo que nos estaban ofreciendo.

Estas imágenes hicieron que mi novia, que se encontraba a lado mío, se colocara detrás y con su mano buscase en el interior de mi pantalón de chándal para empezar a masturbarme mientras me daba besos y mordiscos en el cuello. Yo con mi corazón a mil pulsaciones y sin quitar ojo a la escena con que nos estaban deleitando José y Esther, me dispuse a acariciar con mi mano izquierda la concha de mi novia.

Susana se afeitaba la parte de los labios de su sexo. Le encanta que le coman el chochito, y a mí me encanta comérselo. A pesar de ser rubia, con un pelo largo y ondulado por las puntas, su vello púbico era negro. Sus senos bien formados, ni grandes ni pequeños, sus ojos verdes y, espero que no se entere pero tiene el culo un poco gordito. Yo soy bastante crítico con mi persona. Así que solo comentaros que tengo un miembro normal tirando para delgado por lo que esa carencia la suplo con mis manos y lengua, las cuales creo que manejo bastante bien.

Siguiendo con la escena, noté que al acariciar el clítoris de mi chica, ella se estremecía y gemía de placer. Eso llamó la atención a los demás que veían como nos íbamos sumando a la fiesta. Eso hizo que Bea se acercara a Esther y se arrodillara junto a ella para sumarse a la mamada a José. Luis ya le había subido la camiseta a Marta y le comía como un poseso esas enormes tetas.

Paco que se encontraba junto a Paula y Laura, comenzaba a acariciarles a ambas las nalgas mientras que ellas le besaban y sus manos le masturbaban. Con toda esa escena Bea le dijo a José que era su cumpleaños, así que dicho esto se dio la vuelta, se puso a cuatro patas y le ofreció su concha, la cual éste no rehusó introduciéndole todo su miembro mientras que su novia, Esther, se colocaba delante de Bea ofreciéndose. Ésta al instante comenzó a lamerle el clítoris mientras aguantaba las embestidas de José.

Mi novia si más dilación se inclinó delante de mí para demostrar que ella también sabía hacer una buena mamada. Primero me mordisqueaba y besaba por encima del chándal para mas tarde bajármelo hasta los tobillos y comenzar con su lengua a lamer mis testículos afeitados. Seguía subiendo su lengua hasta recorrer todo mi glande y llenando su boca de saliva, comenzar a introducirse la polla dentro de su boca.

A pesar de tener encima bastante alcohol y psicotrópicos, mi pene respondía bastante bien, manteniéndose erecto. Aunque eso sí, tardaba en llegar la corrida, cosa que en esos momentos no me importaba porque quería que durase ese instante toda la vida.

Lo incómodo de las posturas y del lugar, hizo que Paula sugiriera que nos bañásemos y que luego pusiésemos las toallas y sacos de dormir en el suelo para estar más cómodos. Sugerencia que aprobamos todos desprendiéndonos de nuestras ropas y corriendo al agua. En el agua, los toqueteos, ya más entremezclados, subían la excitación general. El hecho de tocar a otra mujer y ver como tocaban a mi novia era, en esos momentos, una sensación que quizás en otra ocasión me hubiera importado pero en aquel instante me ponía mucho más.

Corrimos todos hacía las tiendas y colocamos las toallas y sacos de dormir abiertos cerca del fuego. Nos tumbamos entre besos, abrazos y toqueteos. Mi novia se tumbó boca arriba delante de mí y se abrió de piernas deseosa de que la lamiera entera. Y eso hice. Cuando llevaba varios minutos comiéndole su concha levanté un poco la mirada por encima de su vello púbico y observé como Luis acariciaba los labios y rostro de Susana con su nabo.

Mi novia intentaba introducírselo en la boca pero Luis jugueteaba impidiéndoselo. Al ver esa escena noté en mi interior como si Luis me diera permiso para abusar también de su novia. Así que me incorporé si dejar de masajear el clítoris de mi novia y busqué con la mirada donde se encontraba Marta. No tuve que buscar mucho. Se encontraba a mi lado besándose en la boca con Bea mientras que con las manos se toqueteaban.

He de confesar que esa escena me puso aún más excitado de lo que estaba. Mientras que con mi mano izquierda tocaba el chochito de mi novia, con la mano derecha, después de ponerle un poco de saliva, acaricié la concha y el ojo del culo de Marta.

Sin duda alguna Marta era la mejor de todas las presentes. Su pelo liso y negro cortado a capas. Sus labios carnosos. Sus pechos grandes y empinados, dejando ver hasta incluso desde lejos, dos enormes pezones puntiagudos. Delgada pero no demasiado. Su vello púbico bien cortado y afeitado por la parte de los labios vaginales. Su culito durito y pequeño dejaba ver, cuando estábamos en la playa e incluso vestida con vaqueros, el hueco de su chochito.

Tras seguir con las caricias durante un rato y viendo que mi novia ya había agarrado el miembro de Luis y lo mamaba como ella sabía, me giré y cogiendo mi pene se lo introduje por la rajita a Marta. Esta al sentirlo dentro, giró su cabeza con una cara de lujuria total, mirándome con los ojos entre abiertos se mordisqueó los labios dándome su total aprobación a lo que estaba haciendo.
Bea al ver la situación, optó por colocarse como si de un 69 se tratase, y mientras Marta comenzaba a comerle su sexo, ella lamía el de Marta mientras la estaba penetrando.

Pasé a alternar las penetraciones en el chochito de Marta con las de la boca de Bea. Era maravillosa la sensación que experimentaba mi aparato.

Mi novia se había colocado a cuatro patas y estaba siendo enculada por Luis. José se había unido a esa escena, introduciéndole el pene en la boca. Paula y Esther, después de experimentar con el lesbianismo, se unieron junto a Paco y Laura, que aún permanecían enrollados entre ellos mismos. Yo sentía que lo mío iba a acabar pronto porque estaba casi a punto.

Pero no podía perder la oportunidad de podérsela meter a todas las chicas. Así que me separé de Marta y de Bea, y fui a por Laura. La agarré aprovechando que su novio había cogido mi testigo, me tumbé en el suelo y le dije; – ¡fóllame! Sin pensarlo dos veces, se montó sobre mí, y empezó a cabalgar dejando sus senos al libre albedrío rebotar. Con mis manos le abría los glúteos y con mis dedos le acariciaba su ojo del culo. Fui mojándome los dedos para ir introduciéndoselos poco a poco. Creo que eso hizo para que Laura, parase, se escupiera en la mano, se lo refregase por su agujero y luego introdujese mi polla en su culo. Era increíble lo que estaba ocurriendo.

De repente sentí unas ganas enormes de correrme. Así es que me despegué de Laura y me puse de pie. Se percataron Esther, Paula y Laura de que iba a estallar, y se pusieron de rodillas frente a mí con las bocas abiertas y sacando las lenguas deseosas de que descargase todo lo que había en mi interior. Solté un chorro inmenso, como nunca lo había echado. Ese cayó en la cara y pelo de Esther. El segundo, mucho más pequeño, se lo llevó Paula. Luego Laura y las demás me lo empezaron a limpiar y a besarse entre ellas intercambiando mis fluidos.

Después de esa corrida, pensé que había acabado todo para mí. Las chicas aún estaban deseosas de recibir más placer. Mis amigos todavía no habían caído. Pero al seguir observando esas escenas y de cómo mi novia continuaba siendo follada. Me empecé a empalmar y me dispuse a persistir en la gesta de penetrar a todas las chicas.

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