Un culito vicioso


Desde que tengo uso de razón, me gustaban los hombres al igual que las mujeres. Pero convertirme en un homosexual o un “maricón” como decían era un pecado en mi familia, así que hice todo lo contrario, me volví un macho frente a todos.
Como macho tenía que ser mujeriego y por su puesto un putañero; no era malo despues de todo, me encantaba esa vida, aunque anhelaba cambiar de lugar con las putas a las que me tiraba. No  era raro para mí estar pensando en lo que sentiría con una polla dentro de mi culo, cuando estaba en la cama con alguna puta que me levantaba en las fiestas de la universidad.

Pero mi reprimido cerebro se negaba a aceptar que era un cabrito listo a mamar una buena pinga.

Así conocía a Debora, era una tía mayor que yo, con dos hijos, un machito y una hembrita. Ricardito, como lo llamaban, tenía 18 años y aún no se decidia: ser o no ser (puto o puta, por su puesto). Desde que comence a frecuentar a su madre, solo me miraba, parecía que no el caía bien. Bueno, también que muchas veces encontró a su madre arrodillada mamandomela o en cuatro patas con el culo ensartado; y supuse que eso le rebentaba (comprobar que era un hijo de puta).

Los primeros meses de mi relación pasaron así, el llegaba a su casa y si yo estaba con ella, simplemente se metía a su habitación y ponía música a todo volumen, supongo que para no escuchar los aullidos de la puta de su madre.

Debora quería que vivieramos juntos, pero yo no atracaba, pues siempre quise ser libre. Supongo que mi inconciente se revelaba a estar con una mujer más de unas horas.

Sin embargo, ocurrió que tuve que dejar el piso en el que vivía y sin tener donde ir, tuve que aceptar vivir con la tía. Debora me esprimia los huevos, todos los día y a cada rato quería tener entre sus piernas mi mazo. Yo por su puesto la prefería en cuatro patas, así por lo menos no le veía de frente y me imaginaba estar tirandome a un tío transexual y que el culo que tenía enfrente era de un cabrito.

Pasó una semana, y un día llegué temprano, escuche unos gemidos que venían de las habitaciones, al principio pensé que la tía había encontrado un macho y estaban tirando en su habitación, por su puesto que el solo imaginarlo me puso exitadisimo, así que con el mayor cuidado me fuí acercando al cuarto… oh sorpresa, en la cama estaba una flaquita varon con una cabellera rubia y con un juego de ropa interior casi transparente, estaba en cuatro patas frente al espejo con el mango de un cepillo de pelo dentro del culo, gimiendo como una perra…

La situación era de película, la rubia era preciosa y verla como estaba me hizo desearla tanto que no pude controlarme y me lance a violarla, …¡cachame papito, cachame! – me dijo, ¿Ricardito?, si mi amor, por favor hazme mujer, hazme tu mujer, te deseo tanto. No dije nada, solo actué: le arranque la poca ropa que tenía, la heche de espaldas, le puse mi polla en la boca y se la empuje hasta la garganta, la perra me la mamó como loca, al principio me dolía un poco el glande por la brusquedad pero conforme fue chupandola fue pasandome y me puso a 100. Luego de un buen rato mamandomela, comence a besar ese cuerpito precioso, obviamente no tenía tetitas así que tuve que chupar sus tetillas, cuando llegué a sus nalgas ya aullaba como la madre, le dí mordidas en ambas y luego las separé para lamer ese anito virgen que me iba a comer.

Era el ano más delicioso que jamar había tenido mi lengua (claro siempre tuve solo anos femeninos), luego vino el plato fuerte, su penecito, era largo, calculo más de 20 cm, pero delgadito, creo que mi dedo meñique era mas grueso, pero eso me exitó mas, ya lo podía sentir dentro de mí. Se lo mamé como siempre había soñado hacerselo a mi macho, él que ya estaba exitadisimo, no pudo controlarse y me regaló su lechita, la que comprobé que era un líquido delicioso, más de lo que el mío lo era (era el único que había probado).

Quizo descansar un poco y se dió vuelta, dandome el culo como regalo, yo estaba a 1000, así que comence a acariciarlo nuevamente y él a gemir con mis toque; de pronto se puso en pose, el culo para arriba. Vi ese precioso ano pardo, puse mi pene en el y empecé a penetrarlo.

¡Sácalo, sacalo, no lo soporto, por favor!,  seguí…¡Ay me destrozas, por favor sacalo, me duele mucho!, yo seguí…comezo a llorar el cabro, ¡me matas papi, por favor!, yo segui y entró todo, segui sacandolo y metiéndolo y ceso de llorar y de pedir que se lo saque, comenzo a aullar y gemir y por fin a pedir que lo siga taladrando.

Que culo, recontra apretado; una puta virgen cuyo culo jamas había sido oradado como se lo hice, jamas había sufrido y gozado tanto.

Eres un hijo de puta – me dijo; ja, ja, ja, tu eres el hijo de puta -le dije.

Amor, me has reventado el culo, pero que delicioso, te amo mi amor, te amoooo, eres el marido que siempre esperé, por favor no me abandones nunca, quiero ser toda tuya.

Hoy vivimos juntos, su madre finalmente entendió y aunque de vez en cuando me pide que le de lo suyo, no tiene problemas en que sea el marido de su hijito…

Pero Ricardito, no solo fue mi mujer, también se convirtió en el marido que esperaba y cuya verga finalmente me desvirgó, aunque yo no sufri tanto como el con mi verga….pero eso le contaré otro día

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