Sumisión con mi profe


Habiendo apenas probado las bondades del sexo, el deseo parece agigantarse… Repetí segundo año del secundario y el nuevo profe de mat me encantó, no porque entendiera de la asignatura, sino por lo lindo y masculino. Era un tipo de unos 24 años corpulento (sin ser gordo), de pelo enrulado y castaño, con los ojos enormes y pestañas larguísimas…
Yo soy un desastre para las matemáticas y con semejante especímen de masculinidad, menos atención prestaba a la materia y más al profe…. En fin, yo lo miraba, lo admiraba en silencio, estaciado y cuando me preguntaba algo quedaba en blanco…
Terminé el secundario y a José (así lo llamaré), no lo volví a ver.
Aunque lo recordaba como un imposible, la vida siempre te da otras nuevas experiencias….
Pasaron los años (yo tenía 24) , y sucedió que una noche volvía a mi casa y entré a un bar a comprar cigarritos (serían como las 01:30 pm).
Al entrar vi que estaba el muchacho de la caja (de unos 30 años), el mozo… (más o menos de la misma edad o unos años más) y un cliente tomando un whisky.
Al momento de comprar los cigarritos y pagar, el cliente dice: tu fuiste alumno mío…. Yo lo miré asombrado y descubrí a José… algo cambiado, pero no mucho, seguía teniendo el mismo encanto y desparpajo de siempre… Entonces se puso a relatar anécdotas de mis disparates matemáticos y el chico de la caja y el mozo se reían y yo también. Pidió otro whisky para mí y así siguió mientras el mozo iba cerrando el lugar.
De pronto (ya algo entonado y estando el bar, cerrado del todo), dijo: sabés cómo me miraba el bulto éste (o sea, yo)…
El de la caja y el mozo me miraron… me miraron de una forma especial. Yo me sentí felíz porque pensé que jamás me había registrado pero sí lo había hecho y a la vez incómodo porque lo decía frente a extraños….
Pero el siguió: estoy seguro que se moría por tenerla adentro… ¿la querés todavía?
Yo quedé mudo, no podía emitir palabra… sólo lo miraba muy fijo a los ojos… y a su bulto, experimentando una dilatación que inevitablemente llevaba mis manos a mi cola. Los del bar se percataron de eso y se acercaron a mí. José dijo: vamos a mostrarle a este putito lo que son los machos de verdad…
Ellos comenzaron a tocarme por detrás y a besarme y lamerme la nuca y las orejas mientras me quitaban la ropa y siguieron toqueteándome y manoseándome hasta dejarme desnudo. Yo no podía moverme, estaba estaciado mirando a José que me veia relamiéndose tocándose su pija, sonriendo…
“Gócenlo que para eso está.. para complacernos”
Ellos me llevaron hasta la mesa de villar y me hicieron chuparle sus pijas gordas.
Todo era gemidos de placer… de ellos y míos. Mientras se la chupaba a uno el otro jugaba con sus dedos en mi culo… me lo abría, escupía, me penetraba con su lengua…
Yo lo miraba a José que se preparaba para darme mirándome fijamente. Anibal (el encargado) me la metía por la boca sin piedad y Carlos (el mozo) trabajaba en mi culo para abrirlo todo lo más posible. José miraba todo aquel panorama y me decía las ordinarieces más bajas que le venían a la mente, Anibal y Carlos también me decían groserías que lejos de molestarme, me ponían cada vez más caliente….

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