Un paraíso de 3 diablillos


parte 1
Me encanta salir de fiesta con mis amigos. Me lo pasó genial de marcha por ahí, bailando, riéndome y ligando, claro. Me encanta ligar. El juego con las chicas en una discoteca me gusta. Las miradas, las sonrisas, los bailes restregándonos,…La otra noche me lo pasé mejor que nunca. Salí con mis amigos a una zona de marcha a la que no solemos ir porque es de gente más mayos que nosotros. Yo tengo 22 años y allí va gente cerca de los 30. Pero nos apetecía probar a ver que tal.Estuvimos probando en varios pubs hasta que encontramos uno en el que ponían buena música. Así fuimos a la barra, pedimos unos cubatas y nos fuimos a la pista a bailar y divertirnos. En eso estábamos cuando vi a una chica guapísima. Estaba algo alejada de mi grupo de amigos pero su pelo rubio largo y su preciosa cara me llamaron muchísimo la atención. Era mayor que yo, tendría algo más de 30 años pero yo no podía dejar de mirarla.Yo intentaba seguir bailando pero no podía dejar de mirarla. Por fin nuestras miradas se cruzaron. Al principio eran miradas cortas, sonrisas tímidas,…pero pronto nos mirábamos con mayor insistencia e, incluso, nos lanzábamos besos. Ella seguía bailando, pero yo sabía que estaba bailando para mí.Tenía un cuerpo espectacular. Una minifalda muy corta, unas botas hasta las rodillas, medias de rejilla y un top que le marcaba bien un par de tetas de infarto. Una 95 tenía el bombón, por lo menos.Pero hubo algo queme dejó flipado. De repente apareció una amiga suya, le susurró algo al oído, me miraron y se pusieron a bailar juntas. El baile era muy caliente. Se restregaban enteras, se agarraban, se lamían,…Yo me estaba poniendo muy cachondo. Mi polla poco a poco se iba poniendo más y más dura.No os he contado cómo era la amiga. De cuerpo no estaba muy allá, tenía buenas tetas aunque estaba algo regordeta. Pero tenía una cara de chupapollas que me hacía desearla con todas mis fuerzas. Tenía unos labios carnosos y sensuales que habían que mi polla estallará sólo de pensar en cómo me chuparía el rabo.Pero lo mejor estaba por venir. Veo que la chica en la que me había estado fijando desde el principio se separa de la amiga y viene hacía mí. Yo estaba nervioso, pero estaba tan duro que me importaba poco la vergüenza. Tenía ganas de, por lo menos, bailar con ella y desfogarme el calentón.Se acerca a mí y me susurra al oído casi comiéndome la oreja: “¿Quieres bailar con nostras?” Mi polla casi se corre de gusto. Por supuesto le respondí que lo estaba deseando. “Vale, pero aquí no, conozco otro sitio mejor dónde podremos bailar los tres más tranquilos. Ven conmigo.” Sin pedir explicaciones la seguí y los tres nos fuimos dirigiendo hacia la salida.

Nos dirigimos hacía el coche de ella, de la rubia. Yo iba detrás de ellas sin saber qué decir. Ellas eran las que tenían el mando. Llegamos al coche y la chupapollas se montó conmigo detrás. Cuál fue mi sorpresa que nada más arrancar el coche comenzó a besarme y a frotarme la polla. Yo estaba muy caliente después de su bailecito, así mi polla pronto se puso dura cómo una piedra. No tardó nada en sacármela del pantalón y cuando vi que se inclinaba para comérmela casi me da algo.

¡¡Dios, la chupapollas me la estaba comiendo!!¡¡Y cómo me la estaba chupando!! Que maravilla, que lengua, que boca….se la metía hasta el fondo, hasta la garganta. Mientras la rubia conducía, miraba por el retrovisor y sonreía. “¿Lo estás pasando bien?” Yo casi no podía contestar de lo que estaba gimiendo de placer.

La cabeza de la chupapollas subía y bajaba con rapidez. Yo intentaba aguantar pero es que estaba demasiado cachondo y no pensaba que pudiera aguantar mucho. Le iba a reventar en la boca. Me iba a correr en su boca y se lo dije. Pero a ella no parecía importarle. Seguía más y más fuerte.

Mis gemidos iban en aumento hasta que me fui entero en su boca. Fue una corrida bestial. Ella no separó la cabeza de mi polla. Creo que quería disfrutar de todo mi semen. Pero cuál fue mi sorpresa cuando veo que la rubia detiene el coche, se gira hacia nosotros y empieza a besar a la morena.

Mi polla se volvió a poner cómo una piedra cuando vi cómo mi semen empezaba a chorrear por las caras de ambas. Estaban comiéndose las dos mi leche. ¡¡Dios, que perras eran las dos!! ¡¡Cómo me estaban poniendo!!

La rubia dejó de besarla, me miró y me dijo: “¿Te ha gustado el aperitivo? Pues esto no ha hecho nada más que empezar. Esta noche eres todo nuestro y te vamos a dejar la polla seca, cabrón.”

Esto no podía ser verdad. ¿Había muerto y estaba en el cielo? ¿Estaba soñando y todo esto no estaba ocurriendo? Esa noche descubriría que no. El paraíso existe. ¡¡Y está en el piso de la chupapollas!!

parte 2
Llegamos al edificio de la chupapollas. Era un edificio bastante nuevo y lujoso. Se veía que la muy puta tenía dinero. Subimos por el ascensor y mi polla volvió a ponerse dura. ¿Por qué? Porque las dos tías se estaban dando el lote delante de mi cara. Se daban unos besos súper apasionados. Sus lenguas se movían con pasión, sus manos se sobaban enteras. Y yo estaba allí viéndolas, embobado, con ganas de sacarme la polla y hacerme una paja.Llegamos a casa de la chupapollas. La rubia me llevó a una habitación dónde había una cama de matrimonio con el cabezal de forja, de hierro. Empezamos a besarnos y a sobarnos. ¡Joder, que bien besaba! ¡Era una fiera! Me mordía, me chupaba, me lamía,… ¡me estaba poniendo malo! Ella me iba poco a poco desnudando. Yo intentaba hacérselo a ella pero no me dejaba. ¿Por qué no quería que la desnudase? Pronto lo descubriría.Cuando me bajó los pantalones y dejó mi polla al descubierto, se acuclilló delante de mí y empezó a chupármela. La chupaba aún mejor que besaba. Dios, cómo la engullía. Se la metía toda entera y una vez toda dentro meneaba la cabeza de derecha a izquierda rápidamente. Nadie me había hecho eso nunca pero me estaba gustando muchísimo.Me estaba haciendo la mamada de mi vida cuando llegó la chupapollas con unas esposas. Casi sin darme cuenta me apresaron a una silla para que no me pudiera mover. Allí estaba yo, totalmente empalmado y sin poderme mover mientras que las dos estaban arrodilladas delante de mí chupándomela y besándose entre ellas.Pronto de olvidaron de mi polla y empezaron a montárselo entre ellas. Se besaban, se frotaban, se sobaban,… A veces me miraban lascivamente, cómo para hacerme ver que estaban jugando conmigo. Querían que viera cómo se lo montaban entre ellas mientras yo no podía si quiera pajearme.Se fueron desnudando poco a poco. Tenían un cuerpo espectacular. ¡Que cuerpazo! ¡Y que polla se me estaba poniendo! Estaba demasiado cachondo. Ver a estas dos putas montárselo delante de mí era demasiado.La chupapollas tiro en la cama a la rubia, la abrió de piernas y empezó a comerle el coño. Los lametones comenzaron suaves y delicados pero pronto de tornaron fuertes y pasionales. La rubia me miraba mientras la chupapollas se lo comía aunque pronto el placer hizo que no pudiera mantener los ojos abiertos. Sus gemidos de gozo parecían inspirar a la chupapollas, que pronto introdujo un dedo en la raja de su amiga. La rubia se lo estaba pasando en grande. Estaba totalmente ida. ¡Y yo más!La chupapollas comenzó a follar a la rubia con dos dedos. Sus embestidas eran cada vez más fuertes y los gemidos de la rubia cada vez más fuertes. Hasta que no pudo más y se fue entera. El grito de placer que soltó fue increíble. La chupapollas siguió con sus dedos, pero más dulcemente hasta que paró por completo. Ahora le tocaba a ella.Se puso a cuatro patas y la rubia comenzó a comerle el coño y el culo. La morena me miraba y entre jadeos me decía si me estaba gustando o si tenía ganas de follármela. Yo aunque me moría de ganas, intentaba hacerme el duro y le respondía que ella tenía más ganas que yo. Que se estaba muriendo de ganas de tener mi rabo en su coño.

La rubia seguía con su faena. La lamía toda la rajita con su fenomenal lengua mientras le introducía el dedo gordo por el culo. La chupapollas parecía estar gozando pues sus gemidos de placer eran fuertes y sus movimientos de cadera eran cada vez más rápidos. Parece que quería más.

La rubia pareció notarlo pues pronto introdujo dos dedos por el coño de la amiga y empezó a follársela con fuerza. Cada embestida era más dura que la anterior, pero cada una de ellas parecía gustarle aún más que la anterior a la chupapollas. Gemía sin parar. Gritaba de gusto. Pedía más.

La rubia la azotaba en el culo con la mano que le quedaba libre y la amiga gozaba aún más. Sus gemidos y los azotes me estaban volviendo medio loco ya. Estaba deseando ser yo el que follara a esa perra. Follármela a cuatro patas y darle azotes. Y deseaba metérsela por ese culo que tenía. Había visto lo que disfrutaba cuando la rubia le metía el dedo. Yo quería que disfrutase con mi polla. Meterle toda mi polla gorda por ese culo maravilloso.

La chupapollas estaba a punto de correrse pues sus gritos eran enormes: “Así, así”, “Dame más fuerte”, “Más fuerte”…Además, agarraba la colcha de la cama con mucha fuerza y estaba totalmente desbocada. La rubia seguía con sus rápidas embestidas. La corrida fue bestial. Yo mismo vi cómo chorreaba flujo por la mano y por el brazo de la rubia.

Mientras la chupapollas gozaba y disfrutaba de su corrida la rubia me miraba a mí con cara de deseo. Creo que ahora me tocaba a mí. No sé lo que me harían pero estaba seguro que me iba a encantar.

parte 3
Cuando la chupapollas se repuso después de la fantástica corrida que había tenido vino junto a la rubia que ya estaba comiendo la polla. Yo seguía con las dos manos encadenadas a la silla, impotente. Pero encantado.Se estaba cumpliendo una de mis grandes fantasías desde siempre. Siempre había querido que dos tías me comieran la polla a la vez. Y allí estaban dos bombones, dos tías que estaban buenísimas comiéndome la polla como dos perras.Y allí estaba las dos. Las dos lenguas se movían y se iban desplazando con rapidez por toda mi polla. Desde mis huevos hasta mi prepucio. Me estaban comiendo la polla de una manera increíble. Pero lo que más me gustaba es cuando una de ellas se metía todo mi capullo en su boca mientras la otra me comía los huevos. Ambas se turnaban en esta operación, se alternaban los papeles, pero yo estaba gozando muchísimo. Era una sensación increíble. Nunca había gozado tanto en mi vida.Estaba excitadísimo con lo que me estaban haciendo. Además, ver cómo se lo habían montado antes entre ellas me había puesto muchísimo. Estaba apunto de correrme aunque quería aguantar lo máximo posible  pues lo estaba pasando en grande y sabía que este sueño, por desgracia, no se repetiría siempre.Pero era imposible aguantar mucho tiempo. Las dos bocas se movían con mucha fuerza. La lengua de la rubia en mi capullo me estaba haciendo ver las estrellas mientras que la morena comiéndome los huevos y lamiéndome la base de la polla me estaba haciendo gozar cómo un cabrón.Mis gemidos eran cada vez más acelerados y más entrecortados y mi polla estaba cada vez más roja y más dura. Ellas parecieron adivinar lo que estaba apunto de ocurrir pues se pusieron las dos a lamerme el capullo frenéticamente. Las dos lenguas estaban lamiéndome el capullo y el frenillo.Era demasiado para mí y no pude aguantar más. Me corrí en la boca de las dos. Mis sacudidas eran enormes y mis chorros de semen también. Ellas lo disfrutaron todo. Se besaban entre ellas con los labios y la boca llena de semen, me besaban a mí para que saboreara mi flujo.Definitivamente estaba en el paraíso. Eran dos Diosas y me estaban haciendo descubrir las maravillas del cielo. No sé que sería lo próximo que me harían pero estaba deseando sentirlo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s