Profesores en el recreo. Relato real


Hola, soy Mari, profesora de matemáticas de instituto.
Soy madurita y estoy casada pero siempre me había fijado en Gregor, profesor de inglés. Cada vez que me cruzaba con él mi coño se mojaba y miles de pensamientos impuros pasaban por mi cabeza.
No podía seguir con esta situación incómoda, pues Luis, mi marido, también trabajaba en el mismo instituto, era profesor de sociales. Un día decidí empezar a mandarle indirectas a Gregor.
De las indirectas pasamos a los roces, las miradas cada vez me ponía más hasta que nos quedamos a solas en la sala de profesores y nos miramos con ojos de lujuria.
Empezamos a cambiar de tema, pues sabíamos de sobra que esta historia iba tener un fin equivocado aunque deseado. Hablando de las evaluaciones, Gregor me dijo: Mari, te deseo como nunca he deseado a nadie y quiero que seas mía …en ese momento huimos al cuarto de baño y ahí empezó todo.
Me recogí la falda y lo rodeé con mi bufanda de propaganda de Forrd, acercándolo a mí con dulce violencia, empezó a desvestirme la parte de arriba acariciándome los pezones suavemente, estaban que cortaban cristales, Dejó mis senos un instante y me desgarró la faja con fuerza, la falda me la dejó para darle más morbillo a la cosa, aunque más no podía tener, su boca entró en acción y empezó a chuparme y lamerme los pezones, yo lo deseaba y por como lo hacía todo, él también a mí. Me lamía mi coño y yo gemía, sentía que el orgasmo ya llegaba. Yo estaba sudando y necesitaba sentir ya su gran pene muy dentro de mi y él también me lo pedía en silencio. Lo terminé de desnudar muy sensualmente aunque ciega de pasión y vi entonces su gran miembro. ¡Oh dios!, estaba muy bien dotado y con su erección aun más, empecé a chuparlo con ansia, lo agitaba, quería probar su leche tragándola toda.
Entonces escuchamos la puerta del baño abrirse pero nuestras ganas estaban desatadas y ya no podíamos parar y seguimos silenciosamente, más morbo jaja, yo me retorcía de placer y de deseo, deseo de sentirlo muy dentro.
Escuchamos una voz, era Franco, profesor de educación física, un hombre alto, de pelo blanco canoso pero sexy y cuerpo atleta. Nos oyó nuestra fuerte respiración y preguntó:¿quién es?, en ese momento Gregor se corrió en mis pechos y yo tuve un tremendísimo orgasmo.
Gregor no aguantó más y me la metió muy dentro, la sacaba y la metía salvajemente pero sin hacerme ningún daño. Cuando sonó la campana del recreo paramos y nos vestimos rápidamente, entonces Franco, que todavía estaba allí nos vio salir del baño juntos y quiso unirse jaja, nos negamos, pues a Gregor no le atraía Franc pero a mi me excitaba la idea de hacer un trío en el trabajo jeje. Desde entonces Gregor y yo nos miramos de otra forma

diganme que les ha parecido, es un relato real

-Relato enviado por Mari-

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