El bosque nublado


Del sabor del bosque nublado, solo el erotismo carnal puede saborear el encanto.

Entre las cúspides nevadas y el abrupto mar de las tierras del Este se contempla el Bosque Nublado, lugar mágico según los relatos, muchos han estado en el pero pocos lo cruzan, y dicen que todo el que lo cruza sale llevando consigo una experiencia inimaginable. Cercano a este bosque pequeños pueblos se levantan, y en uno de ellos Mila, como todos los domingos sale con sus amigas a recorrer los hermosos prados floridos del bosque, acompañadas de gran número de niños que acostumbran esperarlas para jugar a escondidas, Mila es una hermosa chica de unos 25 años, de estatura mediana, de tez blanca y cabellos dorados a mitad de la espalda, su cadera ancha y piernas gruesas, cintura de avispa y unos senos firmes a la medida de su tamaño, sus ojos verde claro son su distintivo, es alegre y enamorada de la naturaleza como si fuera una quinceañera, lleva consigo unos jeans ajustados, botas para el campo hasta sus rodillas por sobre los pantalones, de color blanco, y una chaqueta acolchada ceñida que le hace juego con el blanco de sus botas. Ese día como en la mayoría del año, el frío del bosque nublado hace querer moverse rápido para mantener el calor, Mila en busca de setas se separa un poco del grupo, viendo que la neblina comienza a bajar decide regresar y al atravesar una pequeña espesura llega a un claro completamente despejado, con un gran árbol en el centro y el suelo tapizado con pequeñas hojas semi-secas, un calor agradable se siente en el ambiente, como si la calefacción se hubiese encendido, camino despacio hacia el árbol y al acercarse sintió la presencia de vida, vida mas allá de la vegetal, aquella sensación de agradable calidez se multiplico cuando coloco su mano sobre el árbol, en ese mismo instante una voz aguda llamándola la saco como si de un sueño se tratara, entonces el temor la invadió y rápidamente regreso con sus amigas que la estaban buscando para dejar por ese día aquel bosque.

Esa noche Mila no podía dejar de pensar en lo que sintió en el bosque, era extraño pues sabia que ya había pasado por ese lugar pero nunca le había prestado atención, y al dormirse soñó de nuevo todo lo acontecido tal como si lo estuviera viviendo de nuevo. La semana paso y trato de no pensar mucho en aquello, aunque tenía poco éxito. Al siguiente domingo decidió no salir y quedarse entre lo cotidiano de su familia, sin embargo esa noche escucho relatos de algunas amigas de su madre sobre el bosque encantado en el mes de la neblina, así llamaban al mes del año en que el bosque se volvía mas espeso debido a los vientos fríos que bajaban de las cúspides nevadas de las montañas, y no pudo dejar de recordar aquella sensación, no dejaba de pensar en ello al acostarse, no pudiendo dormir sintió la necesidad de caminar un poco fuera de casa y contemplar desde lejos aquel extraño bosque que parecía mostrársele diferente aquel año. A pesar de que había frío aquella noche salia solo con un vestido que le llegaba a las rodillas, de color claro con hojas estampadas y que parecía cortado a tijera en sus puntas, llevaba sus botas de campo a las rodillas pero esta vez de color negro. Al llegar a la pequeña plaza de cara al bosque no pudo contenerse y comenzó a caminar hacia el, la noche era oscura pero podía apreciar la naturaleza en sus hojas que resplandecían con la poca luz de la Luna, sin saber hacia donde iba creyó estar llegando de nuevo al sitio de aquel árbol, pero antes de llegar al claro para verlo sintió un pequeño ruido que la hizo detenerse, por un momento pensó que podía ser cualquier animal pero al instante el ruido continuo, declarándose como el de una pisada humana sobre hojas secas, su corazón latía fuerte y de nuevo sintió aquella sensación de calida temperatura, aún mejor que si estuviera en un baño tibio de domingo en su bañera de espuma y licor preferido escuchando las notas de su relajante música, parecía que entraba en un ligero trance cuando giro bruscamente y vio, o le pareció ver, una figura con capa que desaparecía tras un gigante árbol, aunque la sensación de bienestar no la dejaba sus instintos actuaron para despertarla, de la excitación paso al susto y comenzó a correr con rumbo a su casa, tropezando arbustos se sintió cansada y cuando sentía que desmayaba de súbito sintió salir de un ahogamiento, jadeaba, recorrió con su mirada el alrededor y reconoció su cuarto, estaba en su cama sentada, –es un sueñose dijo, pero estaba vestida tal cual como se había visto en el bosque.

En la siguiente semana Mila no lograba entender si había soñado todo o lo había vivido, quizás era parte de su subconsciente debido a su inclinación por la naturaleza, no quiso comentar con sus amigas aquella experiencia, y aunque la asustaba, cuando estaba en su cuarto sola recordando aquella sensación sentía una excitación inexplicable. Decidió regresar al bosque al siguiente domingo pero sin alejarse de sus amigas, con la intención de quitarse de su cabeza aquella sensación en el bosque, el sábado por la noche decidió irse a su cuarto temprano, pero al pasar por el cuarto contiguo al suyo donde su madre tenia un pequeño taller personal de costura, quiso apagar la luz de la maquina de coser que estaba encendida, al acercarse vio un traje de una amazona, o eso le pareció, su madre ya le había realizado varios trajes sencillos a sus amigas, sobre todo para las fiestas del pueblo que consistían en vestirse de algo que tuviera que ver con el bosque, pero aquel traje era algo extraño, estaba a medio empezar, era una pequeña pieza parecida a un guayuco de color rojo aterciopelado, tenia además una malla negra que parecía bufanda por su forma, aquello la hizo sentir un poco la sensación del bosque, pensó en darle un toque personal, su mama podría hacer otro de seguro con toda facilidad, tomo una tijera y corto la tela en tiras de manera que quedaba el guayuco pero de puras tiras, lo llevo a su cuarto y se lo midió, colocando la malla desde su cuello tapando sus senos y amarrándosela en la espalda, acompaño aquello con una bella cadena en su cintura y un collar de piedras gruesas y unas pulseras, se miro al espejo y se sintió extasiada, no sabia si colocarse unas sandalias o unas botas negras de tacón alto hasta las rodillas, probo primero las botas y se sintió chica mala, se sonrío y se acerco a su ventana en el piso de arriba, desde allí se podía ver el bosque al fondo, aquella sensación de calidez en el ambiente, de éxtasis, la invadió con fuerza, recordó la especie de sueño que tuvo cuando salio con su corto vestido a caminar por el bosque, pensó en aquella figura humana que había visto desaparecer tras el árbol, y recordó el deseo que la llevo a salir aquella noche, una sensación de excitación volvió a rodearla, quiso tocarse pero no quería quedarse allí, salio por su ventana, ya otras noches lo había hecho para salir con sus amigas, y de nuevo aunque había frío, no lo sentía, al contrario, se sentía en un ambiente tibio, casi como la descripción de su bañera, se perdió entre la espesura del bosque y sin saber como, camino hacia aquel inmenso árbol en medio del claro, de nuevo la sensación de calidez aumento al llegar al sitio, su corazón se acelero, se sentía excitada, sabia que aquella presencia la estaba observando, y necesitaba sentir completa aquella sensación o iba a explotar. Toco el árbol suavemente y un ligero aire frío recorrió su cuerpo, aquello hizo que sus pezones se endurecieran de inmediato, se volteo para ver lo que ya sabia, allí estaba frente a ella, la figura que había visto tras el árbol, el causante de aquella sensación inexplicable de excitación, era un hombre apuesto, cabello negro, de tez bronceada, mas alto que ella y fornido, no robusto, solo llevaba una capa del color de la noche, el se acerco hasta ella, ella noto un brillo en el que lo hacia distinto a un mortal, el la tomo por la mano y la hizo estremecer, con su mano derecha acaricio su mejilla y ella sintió mojarse, suavemente se acerco a ella y con dulzura la beso, casi instantáneamente sus lenguas se entrelazaron llenando de jugosa saliva sus bocas, ella sintió el beso mas suave de su vida, lento, a pesar de la excitación era lento, como queriendo saborear al máximo cada segundo. No podría saber ella cuanto duro el beso, solo recordaría por siempre su sabor, se separaron suavemente y se miraron a los ojos, en los de ella se podía ver luz, luz de luna, en los de el fuego, fuego de sol, la tomo en sus brazos y la cargo hacia el árbol, ella sintió como ingresaba al interior de aquel árbol, como si estuviera atravesando una cortina, y al instante se vio en el interior de una especie de cabaña, calida y acogedora, piso, muebles, paredes, todo era de madera, había una chimenea y frente a ella una alfombra blanca grande que parecía de piel, almohadas en varias partes y pétalos de rosas esparcidos por el piso, aún estaba en los brazos de el cuando se volvió para besarlo de nuevo, esta vez la llevo hasta la alfombra y la tendió sin dejar de besarla, suavemente fue besando su cuello y el lóbulo de su oreja, hasta bajar hasta sus senos, con delicadeza desato la malla y dejo al descubierto sus senos, eran hermosos como el blanco de la luna, al principio comenzó con suaves besos en sus pezones pasando su lengua por ellos, pero luego siguió manándolos a un ritmo in crescendo, parecía que quería engullirlos, ella solo podía gemir con mas y mas fuerza, ya no tenia la malla encima, y el bajaba por su abdomen haciendo círculos con su lengua en su ombligo, hasta llegar a su entrepierna, su vagina estaba caliente y completamente mojada, suavemente la lamió con su lengua sintiendo la dilatación de su clítoris, su lengua comenzó a entrar y salir de ella, mientras acariciaba sus senos, ella le apretaba su cabeza contra su vagina y gritaba de placer, mientras gritaba ya no puedo mas, ahahahah sintió correrse mientras el con mas ímpetu mamaba su vagina metiendo su lengua lo mas profundo que podía, hasta sentir como se iba calmando ella después de los espasmos de aquel maravilloso orgasmo, levantando su cabeza fue besando sus muslos mientras ella se reclinaba apoyada en sus manos, beso tiernamente sus senos y la miro mientras ella dejaba escapar un poco de la saliva que saturaba su boca por el placer que sentía, sin esperar mas se besaron nuevamente como el primer beso, mientras el acariciaba su clítoris con sus dedos ella le quitaba su capa, quedando el completamente desnudo, ella pudo observar su verga, dura, viril, palpitando por sentir su carne, lo recostó sobre una almohada mientras decía ahora me toca a mibeso su pecho recorriendo con su lengua todo su abdomen, paso sus senos por su pene sintiendo lo duro que estaba, su boca pareció estallar en jugos cuando comenzó a meterse la punta en ella, la lamia como si se fuera a derretir en su boca, luego bajo el ritmo para recorrerla con su lengua de base a punta, lamiendo sus bolas y masturbándolo con sus manos, deleitose un buen rato con aquella verga que ya le parecía que la conocía de hacia tiempo, mientras el le acariciaba los senos y su espalda, otro beso tierno pero con mayor pasión en sus bocas y el la tomo colocando sus caderas sobre una almohada, de manera que su culo quedaba algo levantado, la penetro así tomándola por sus piernas con movimientos suaves pero constantes, ya no tenia sus botas puestas, ella sentía como entraba y salía aquella verga que hacia poco estaba en su boca y solo podía apretar con sus manos la alfombra mientras gemía al punto que parecía que moriría de placer, nuevamente se sintió llegar gritando oh! por los elfos del bosque, oh! oh! oh!al tiempo que el la tomo por sus caderas y la levanto para que quedara sentada sobre el, ella lo tomo por el cuello y extendió aun mas su orgasmo mientras se sentía clavada en su totalidad por aquella verga.
Quedaron en la alfombra tendidos uno frente al otro, ella quiso hablar pero el le coloco un dedo sobre sus labios en señal de silencio, la beso nuevamente mientras comenzó a acariciar sus senos y nuevamente los mamo con gran pasión, degustando sus pezones, tomo una de sus piernas y la puso sobre la otra con la intención de que quedara su culo levantado para el tomarla de lado en posición acostados, ella no quería dejar de sentir placer pero se sintió un poco enfadada por no haberlo hecho llegar antes, así que rápidamente se volteo y se puso sobre el, beso su pecho y acaricio suavemente su pene metiéndoselo luego en su húmeda vagina, y comenzó a moverse sintiendo de nuevo aquel enorme placer, se movía fogosamente cuando sintió que se saldría de su interior y paro el ritmo de sus caderas, moviose lentamente solo metiéndose la punta del pene, aquello le dio mas placer al sentir la punta en su punto G, comenzó a gemir mas fuerte diciendo oh! sí, así, solamente la puntita, sí, sí y comenzó a crecer el ritmo de sus caderas mientras iba penetrando cada vez mas aquella verga en su interior al son de los movimientos de el, él la tomo por su cintura para poder penetrarla completamente y mientras mamaba sus senos, ella respondía con gemidos agudos, y levantándose un poco le dijo agarra mi culo el la tomo por sus nalgas mientras ella se agarraba las tetas retorciéndose sobre el, aquello lo excito mas y rápidamente la volteo para quedar sobre ella, tomo sus piernas sobre sus antebrazos quedando ella completamente abierta y penetrándola hasta lo mas profundo que pudo, –no puedo mas, no puedo mas exclamo el, soltando sus piernas para apoyar sus manos sobre la alfombra quedando con su pecho levantado mientras entre fuertes gemidos de placer llegaba en el interior de ella, Mila sintió como la inundaba aquel caliente chorro de leche, con sus piernas abrazo sus caderas mientras sintió correrse nuevamente al tiempo que el con su cara levantada aullaba ensordeciendo toda la sala Auuuuuuhhhh!, Auuuuuuuuhhh!!!!!!!!!

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